María Magdalena nació en la ciudad de Magdala, ubicada en las orillas del mar de Galilea.
Fue la discípula más fiel del Divino Maestro Jesús. Viajo con Jesús y sus discípulos, usó sus bienes para atenderlos, apoyando económicamente su ministerio.
Estuvo presente en la crucifixión de Jesús y también en su sepultura.
Fue la primera en ver a Jesús después de su fallecimiento, en la mañana de pascua, quien la llamó por su nombre.
Por mandato del Maestro Jesús, fue la primera en anunciar a los apóstoles la aparición del Maestro, que inicialmente dudaron de la noticia.
A María Magdalena se la considera un modelo de fidelidad, amor incondicional y seguidora de Jesús hasta el final.
María Magdalena ha sido una de las figuras malentendidas y distorsionadas por la historia. Ella es una mujer que, a lo largo de los siglos, ha sido vista a través de una lente equivocada, pero cuyo legado es mucho más profundo y poderoso de lo que nos han mostrado.
El inventor de la figura de María Magdalena que hoy conocemos fue el Papa León Magno, a finales del siglo V en una famosa homilía. Una prostituta arrepentida.
En realidad, nada abona esa calificación, basada únicamente en la fusión de esta María con otras Marías de los evangelios o con mujeres anónimas que aparecen en ellas. Así el papa mezcló a Magdalena con una pecadora sin nombre tomada de Lucas cap. 8 vs 2 – 11; con María, hermana de Lázaro, que le unge los pies en Juan 11 y con otra mujer anónima que unge a Jesús antes de la muerte Marcos 14 vs. 3- 9. De 5 mujeres distintas hace una sola.
La fe y devoción de María Magdalena fueron ocultas por siglos, pero hoy vemos a la luz mostrándonos el propósito divino que Dios tenía para Ella.
Ella fue elegida para anunciar la victoria sobre la muerte, y como su vida y legado siguen siendo una fuente de inspiración para todos nosotros.
El evangelio de Felipe es el apócrifo más explícito en el tema del afecto entre María Magdalena y Jesús. Este evangelio describe la relación de Jesús y María Magdalena, a quien llama su “compañera” y menciona que Él la besaba con frecuencia en la boca, lo que ha generado diversas interpretaciones, que van desde una relación matrimonial hasta un acto simbólico o litúrgico de revelación espiritual.
Otro evangelio que destaca un diálogo post resurrección entre Jesús y María, y contiene una visión de Magdalena sobre el ascenso de un alma a través de diferentes reinos, lo que genera tensión con los apóstoles como Pedro, quienes se oponen a que Jesús le haya dado enseñanzas secretas.
María como una discípula más avanzada que los apóstoles, que recibió enseñanzas especiales de Jesús. Ella anima a los discípulos a continuar con la predicación después del fallecimiento de Jesús, trasmitiéndoles un mensaje de ánimo y conocimiento de Jesús.
En el evangelio de Felipe, el primer pasaje importante es este: “Tres mujeres caminaban siempre con el Señor: María, su madre; la hermana de ésta, y María Magdalena, llamada su compañera”.
La continuación del pasaje es así: “los demás discípulos dijeron: ¿Por qué la amas más que a nosotros? El Salvador respondió con una parábola y les dijo: “cuando un ciego y uno que ve están juntos en la oscuridad, no se diferencian. Cuando llegue la luz, el que ve verá la luz, y el ciego permanecerá en la oscuridad”.
Todo esto indica la cercanía e importancia que tenía María Magdalena para el Maestro Jesús. Seguramente era su compañera y esposa a quien contaba todos los secretos.
Estos extractos están sacados del nuevo testamento, libros apócrifos de Felipe y María Magdalena. Encontrados entre el siglo I y II D.C.






